Cada primavera, las jacarandas convierten a la Ciudad de México en una de las capitales más fotogénicas del continente. Reforma, Chapultepec y las calles internas de la Cuauhtémoc se cubren de un violeta que dura apenas unas semanas y vale toda la espera.
La floración se intensifica entre mediados de marzo y mediados de abril, dependiendo del clima. Los tramos más impresionantes están sobre Paseo de la Reforma, frente al Bosque de Chapultepec, y en las calles que cruzan Río Lerma hacia el norte.
Para fotografía, la luz dorada de la tarde, alrededor de las 18:00 horas, es ideal. Los pétalos caídos crean alfombras naturales que vale la pena registrar antes de que el barrido del día las disuelva.
Una recomendación local: combina la caminata con una pausa en una de las panaderías de la zona. Un café y un pan dulce frente a un árbol en plena flor son uno de los lujos más sencillos y memorables de la ciudad.
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